La Psicogenealogía y el Analisis Transgeneracional.

 

Todos tenemos una historia. Una historia de la familia de la cual somos uno de los eslabones, llena de personajes que conocemos bien, padre, madre, abuelos, hermanos o hermanas; y otros de los cuales sabemos poco (o nada), pero su huella subsiste en nosotros a través de los secretos, lo callado, las alusiones, transmitidos por nuestros padres. Este mosaico familiar ejerció sobre nosotros una influencia, tengamos consciencia o no de ello, y está frecuentemente en el origen de repeticiones obstinadas que constatamos sin comprenderlas. ¿En efecto, porqué elegir a un hombre que nos hace padecer, igual como nuestra madre eligió a un hombre que la hizo sufrir e igual como su propia madre había vivido muerte y pasión a causa de su esposo? ¿Porqué ser víctima de la misma enfermedad que nuestro padre a su misma edad?La psicogenealogía nos ayuda a operar estas tomas de consciencia necesarias y liberadoras, a descubrir mejor con quienes nos hemos identificado, cual papel familiar hemos asumido sin haber tenido la intención de ello, y a veces obligados y forzados.Explorar este laberinto, gracias a esta psicoterapia original, nos permite comprender lo que nos determina, nos influencia y constituye el tejido de nuestra vida: cañamazo de guiones genealógicos afectivos, sexuales, intelectuales, profesionales.

 

Encontramos los mismos cruces de caminos, volvemos a vivir ciertos acontecimientos similares en edades idénticas, reproducimos situaciones equivalentes, formamos parejas similares…En el curso de esta psicoterapia, se trata de aprender a usar bien la propia historia familiar. Transformamos la herencia psicológica que fue por nosotros fuente de sufrimiento, nos causó heridas narcisistas, humillaciones, sentimientos de vergüenza y culpabilidad. Explotamos los elementos positivos y los adquiridos también transmitidos por la familia. Sobre todo es necesario acabar con repeticiones de los mismos esquemas, los mismos errores que envenenan nuestra propia vida y corren el riesgo de envenenar la de nuestros descendientes. Si llegamos a reconstituir el puzzle que está formado en nosotros, desenmascaramos estas trampas familiares y conseguimos así poner fin a lo que algunos viven como una maldición, un destino infernal.Por fin llegamos a curar en nosotros las consecuencias de las neurosis que afectaron los miembros de nuestra familia. Entonces dejamos de ser una víctima para transformarnos en un ser libre de decidir de su porvenir, de sus elecciones. Aunque, igual como en cualquier experiencia psicoterapéutica, el camino es un trabajo, el objetivo es “volver a nacer”. Por fin realizado este trabajo alquímico, la mutación, podemos de aquí en adelante transformar este sufrimiento inicial en energía, perdonar, descubrir la alegría, abrir sus alas.

 

Todos hemos nacido de un espermatozoide y de un óvulo. Así se constituyen nuestro patrimonio genético, nuestra herencia biológica. Pero nuestra herencia no está hecha únicamente de células, carne y sangre, también es psicológica. Frecuentemente sin saberlo, inconscientemente.Nacemos en el seno de cierta sociedad, en una época dada, en un país particular. No seríamos el mismo o la misma si viviéramos en la Edad Media o dentro de tres siglos. Si hubiéramos nacido en otra civilización, en un país lejano, tendríamos otras costumbres, otros modales, otra visión de la vida.Para ciertos niños de hoy, ya no se puede decir que han nacido del encuentro de un hombre y de una mujer: la fecundación se hizo por el esperma puesto en banco anónimamente o la gestación por una madre portadora. Sucede lo mismo con nuestra familia. Criados por nuestros vecinos, seríamos totalmente diferentes.

 

Las personas que nos educan bebé, niño, adolescente, nos dan, por procesos que vamos a estudiar a lo largo de este libro, un patrimonio psicogenealógico. Tomemos el caso más frecuente en que nuestros padres biológicos son los que velan por nosotros.A partir de nuestra concepción, somos objeto de proyecciones por parte de nuestra familia. Somos deseado(a)s o no lo somos, esperado(a)s como hijo o hija, fantasmado(a)s, soñado(a)s en cuanto a nuestro físico, nuestro carácter, nuestras aptitudes. Primero somos un niño imaginario.En nuestro nacimiento, recibimos nombre(s) y apellidos.Al crecer, somos definidos, etiquetados según ciertas características corporales, sexuales, afectivas, intelectuales, artísticas, en función de los miembros de nuestro árbol genealógico, por comparación también con nuestros eventuales hermanos y hermanas.Durante nuestro crecimiento, nos identificábamos con nuestra madre o nuestro padre. Estos gigantes, para los pequeños que somos, representan el mundo, la realidad, la verdad. Los imitamos, aprendiendo a través de ellos lo que significa ser humano, ser hombre, ser mujer, lo que es la pareja, la familia. Descubrimos la vida a través de ellos.Después de sufrir un conjunto de proyecciones familiares e identificarnos con nuestros padres y ciertas personalidades de nuestro árbol genealógico, instalamos muy naturalmente un sistema de repeticiones.Repetimos las opiniones, los comportamientos, las relaciones, las actuaciones de nuestra familia. Si éstos nos convienen, esto no provoca tensiones en nosotros. En cambio, algunos adoptan sistemáticamente la posición contraria a lo que conocieron. Es lo que se llama el “contra – guión”. Pero reaccionar “a lo opuesto de” siempre es actuar “en función de”. Para la mayoría de nosotros, en algunos campos de nuestra vida, estas repeticiones conllevan conflictos interiores.

 

No hacemos lo que deseamos y no deseamos lo que hacemos. Se efectúa una separación entre nuestro consciente que expresa ciertas aspiraciones y nuestro inconsciente que traduce deseos desconocidos, oscuros, reprimidos.Volvemos a encontrar las mismas dificultades en filigrana de nuestra existencia: siempre tenemos los mismos problemas en nuestra vida profesional, encontramos el mismo tipo de hombre o mujer en nuestras relaciones afectivas, volvemos a vivir las mismas situaciones. Nuestras angustias, nuestros fracasos nos persiguen. ¿Cómo salir de estas trampas? El primer objetivo de la psicogenealogía es el hacernos tomar consciencia de nuestros mecanismos familiares, esta familia que nos habita. Somos el fruto de una larga cadena.

 

En lo más hondo de nosotros, no sólo viven nuestros padres, sino que también los padres de éstos, o sea nuestros abuelos, incluso nuestros bisabuelos aun cuando no los hayamos conocido. En nuestra alma, viven nuestros hermanos y hermanas, nuestros primos y primas. Adentro nuestro viven también amigos de la familia, adultos que amamos u odiamos durante nuestra infancia (servicio doméstico, maestro o profesor, médico, religiosos, etc.), niños, adolescentes que eran nuestros amigos íntimos o nuestros compañeros.La psicogenealogía tiene por segundo objetivo el ayudarnos a liberarnos de empresas familiares que nos impiden vivir según nuestro deseo.

Para esto, vamos a empezar la búsqueda de nuestro yo auténtico, aprender a amarnos, a estar en paz con nosotros - mismos para estar mejor, para actuar mejor, para amar mejor a los demás y la vida. Y si tenemos hijos, separaremos lo bueno de lo malo para darles lo mejor de nuestra historia familiar y nuestro.

 

La terapia en psicogenealogía es una psicoterapia analítica. No tiene nada que ver con una psicoanálisis o una terapia del comportamiento. Es también diferente, en ciertos aspectos, de las psicoterapias tradicionales como lo veremos ulteriormente.Una psicoterapia, es un trabajo que se hace juntos: paciente y terapeuta. Como lo expresa muy bien Karlfried Graf Durckheim, “terapeuta no significa el que cuida sino el que acompaña en el camino”. El terapeuta no le hace renacer milagrosamente a su auténtico yo y a su vida verdadera. Es Vd. quien va a comprender, sentir, operar la alquimia interior, es Vd. quien se va a transformar y curarse, y nadie más.¿Entonces, porqué consultar a un psicoterapeuta, porqué necesitar a alguien más? Una psicoterapia, es una historia de amor y de aptitud. Conscientemente, el paciente acude para hallar un conocimiento, una comprensión de su psiquismo, un diálogo.

 

El terapeuta le tiende el espejo en el cual se descubre Vd. poco a poco tal como es.

El trabajo de un psicoterapeuta competente es ayudar al paciente a encontrar por sí – mismo la solución que lleva en él.

La psicoterapia es también cuestión de capacidad por parte del paciente. Primero ha de estar listo, es decir que ya no soporta su malestar y acepta volver a cuestionarse, analizarse, comprenderse, integrarse, transformarse.

 

La originalidad de la terapia en psicogenealogía consiste en el análisis sistemático no sólo de los padres, hermanos y hermanas, primos y primas, sino también de los abuelos tíos y tías, incluso bisabuelos o amigos cercanos a la familia.Esto permite dejar de ser víctima de los funestas maldiciones de nuestra infancia. Si actuaron así nuestros padres con nosotros, es porque ellos mismos eran presos de su vivido familiar doloroso. Comprender que se trata de una cadena de desgracias que podemos romper para nosotros y nuestros hijos hace de nosotros unos seres liberados. Importa curar en nosotros el sufrimiento de nuestros padres. Si no lo hemos logrado, si no hemos sentido lo que sintieron, algo subsiste en nosotros de su dolor y nos encarcela aún. Nos liberaremos sólo liberándonos. Después de haber expresado nuestro sufrimiento, nuestro resentimiento, nuestra cólera, nuestro odio, podemos perdonar poco a poco. A nosotros primero, porque en el fondo todas estas proyecciones, todas estas identificaciones no tienen nada que ver con nuestro verdadero yo. A los miembros de nuestra familia luego, que no tienen la suerte de poder vivirse en plenitud.

 

La terapia psicogenealógica es un método de investigación sumamente rígido. En unas diez horas, el paciente puede captar el origen de sus problemas. Sin embargo, una cosa es saber, otra es integrar y curar. Las sesiones individuales sirven a desenredar, luego comprender y por fin asimilar. Sin embargo, cualquier toma de consciencia que sólo es intelectual y no comporta un trabajo emocional es insuficiente para transformarse. No basta con conocer las causas de su sufrimiento, hay que renacer a sí – mismo y a la alegría de vivir.

 

"La enfermedad y los bloqueos psicoemocionales son, los solidos conglomerados de los no dichos y secretos familiares del             

 pasado"

(Espai SER)

 

"Los abuelos comieron uvas verdes, a sus hijos les rechinaron los dientes, y los nietos nacieron con caries"

 

              Espai SER

 

"Recordar es el mejor modo de olvidar, y no existe ningún punto de partida si no se sabe bién a donde ir"

 

                  Espai SER

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